I-RREAL (?)

   No es lo uno ni lo otro, sino todo lo contrario.

Puede ser que entre medio de las lineas, así como “sin querer” salga un poco de su ironía, de su poca simpatía, de sus celos.
Ridículos por cierto.

— hace 10 meses
Para ti

Hace cincuenta y un días cerré los ojos y deje que sucediera lo inesperado.
Las piezas de tu rompecabezas estaban rotas y dispersas por todos lados frente a las mías.
Como en un espejo.
Había que arreglarlas, ordenarlas y volver a jugar.
Quizás era demasiado tarde para nosotros.
Quizás demasiado pronto. No sé.

Hace cuarenta y cuatro días puse los pies sobre la tierra y por fin te mire a los ojos.
Las piezas ya estaban en mi mano y había solo que empezar el juego.
Que peligroso armar una historia así, en la que Cupido se saca las alas y las flechas.
Se viste de seda y se vuelve princesa.
Que arriesgado asumir protagonismo, sabiendo que la mayoría de los personajes del cuento no comparten tu guión.
Y peor aún,  que difícil y triste querer que todos sonrían contigo.

Hace diez días se detuvo el tiempo para mostrarme visiones momentáneas de la eternidad.
Desde ahí, me gusta mirarte muy fijo a los ojos y ver encantada como se mezclan nuestras sonrisas.
Son ellas las que de apoco nos van volviendo inseparables.

Hace un mes y medio decidí soltar un poco los pies de la tierra e intentarlo, sabiendo lo que perdía y a la vez memorizando un montón de reglas para no quedar seca de tanto llorar por las consecuencias.
Es necesario correr riesgos.
Desde el primer día, me di cuenta que contigo a mi lado todo es mucho más fácil.
Te elegí únicamente a ti porque eres el flaquito con el que quiero aprender a compartir mi locura.

Te acuerdas de mi película preferida?
De la niña que quería ser un pájaro?
Yo quiero ser una mariposa. Me gustan mucho más.
Quiero parecerme a esas que tengo aquí dentro y que cuando escuchan tu nombre empiezan a bailar. Se ponen tontas, un poco locas.
 A veces creo que pronto seré una.
Quizás porque cuando Tú me besas, siento que  puedo volar.

— hace 1 año
Mírame

Mírame, bien fijo y dime que ves.
Mírame, pero sin reírte.
Se que no es fácil pero trata.
No, no me quitaré el antifaz, solo fíjate en mis ojos.

Mírame. 
No ves las lágrimas?
No notas que quiero llorar?
Mírame fijamente y conoceme.
Pero sin reírte, por que en verdad es eso lo que quiero hacer.
Reírme, no llorar.

— hace 1 año con 3 notas
Un , dos , tres

 1, 2, 3 Por , por ti y por todos mis compañeros.

Por los que me olvidaron y los que aún falta conocer.

1,2,3 Por mi y por los que el Padre Nuestro libro del mal, infringiendo toda ley natural del karma, contradiciendo cada página del libro sagrado, olvidando por completo el raciocinio de una que otra mente abstracta retardada.

1, 2,3 Por mi y por los que aun creen en el viejito pascuero, ese viejo gordo e injusto, que aun no aprende a compartir. Ese que deja heridas abiertas y cuestionamientos en varios corazones prematuros.

1, 2,3 Por mi y por los que no entran a la iglesia. Esos , serán castigados y enviados al infierno luego del descanso eterno. Sí, hablo de aquellos que se ahogan, enmudecen y sudan al persignarse; los que se llenan la boca hablando de la libertad y no son capaces ni de entenderse.

1, 2,3 Por mi y esta vez por los consumidos, esos que creen en la infinidad del domingo y las semanas dominicales. Aquellos que invocan al padre y la madre cuando escuchan hablar de la entrepierna, los que aun pareciendo iluminados tienen pegado en la frente los 14 pecados capitales.

1, 2,3 Por mi y por los machitos. Por incomodarse con un agarrón heterogéneo e inocente entre amigos o peor aún, sonrojarse ante una teta prestada más bonita de lo normal. Son ellos los que tendrán días de mala suerte por concebir pensamientos pecaminosos y agachar la cabeza.

1, 2,3 Por mi y por las vacas. Por ser siete flacas y siete gordas a imagen y semejanza del otro. Por aceptar la desigualdad, la discriminación, la envidia. Por darle puntos a la gula y la bulimia, sabiendo que las vacas huecas evolucionaran a base de prototipos, modelos y deseos sexuales impuestos.

1, 2,3 Por mi y por el otro camino.

Por ofrecer lo que todos quieren, haciéndose deseoso, prometedor, eufórico y placentero para cada uno de los cobardes que día a día buscan formas distintas de escapar. Por aquellos que como Dorothy, nunca entienden las indicaciones.

1,2,3 Por mi y por la otra parte.

Por intensificar y emborrachar el cuerpo con el inconfundible brillo en los ojos.

Por ser motivo de colectiva inspiración e indudable respeto, además de hacer que la gente se ponga tonta y deslenguada.

Loca, mucho más loca de lo normal

1, 2,3 Por mí y por nosotras.

Malditas frescas pecaminosas que tenemos pegado un signo innombrado en la frente.

Ridículas por llorar y guardar años las lagrimas de cocodrilo que no conmueven a nadie. Por ser mentirosas, envidiosas, deshonestas,  irrespetuosas, lujuriosas. Por saber caer bien ocupando la mejor sonrisa. Por conocer a la perfección la debilidad masculina y ser así, perfectas manipuladoras.

Ahora…

1, 2,3 Por mi y por ellos.

Los benditos hombres; de los cuales esta vez prefiero omitir antes de errar. Si hago esto último disminuiré varios puntos y sinceramente prefiero tener un puntaje aceptable cuando llegue alguna nueva conquista.

1, 2,3 Por mi y por el Amor.

El que te hace cobarde y valiente a la vez.

Estúpida, dependiente y reservada.

Creo que hasta aquí llego, mejor lo dejo a medias.

1,2,3 Por mi y por … esto?

De lo cual aun no me atrevo a escribir.

— hace 1 año con 3 notas
Me gustas.

¿Que si me gustas?

Ups, eso ya lo pensé antes, así que parto diciendo que “gustar” es una de las palabras favoritas en mi diccionario. 

Suelo exagerar lo que digo e intensificar lo que siento así que no es necesario pensar mal de mí.

Las incoherencias y las cosas sin sentido son normales.

No te sorprendas si te miro como tonta, si hablo más de la cuenta cuando estamos juntos o si me río de todo lo que dices. Porque estoy constantemente tratando de agradar.

No, no es amor a primera vista, porque te imagine besándome solo a partir de la segunda vez que te vi. Desde ese momento estoy buscando otro título para definir lo que pasó.

No sé si esté de más decir que en esa segunda vez, calculé la distancia de tu boca hacia la mía y el tiempo que demoraría en robarte un beso sin recibir un golpe.

Debo reconocer que presté suma atención a los extraños gestos que haces al hablar, trate un montón enfermizo de veces de adivinar lo que pensabas al mirarme (lo más probable es que sea una loca) y también me fijé que cuando estas nervioso dejas de pestañear. Eres muy chistoso.

¿Que si me gustas?

(Voy a pensarlo tratando de sobreactuar un poco, porque es obvio que ya lo sé)

Sí, me gustas. 

Pero también hay muchos otros en la lista, así que a lo mejor no sea bueno idealizar lo que digo.

Me encantas…

Pero como muchos saben, he dicho esto una cantidad inimaginable de veces.

Aunque da lo mismo. Las señoritas no tienen memoria. 

Me encantas como el helado de tres leches, el chocolate, las sandías.

O mejor aún como las empanadas que hizo el otro día mi abuelita.

Así es que deberías sentirte un poco más privilegiado por agradarme de esta forma.

¿Que si me gustas?

¿Es necesario preguntarlo tantas veces?

No basta acaso con decir que te conozco hace pocos meses y ya pensé en el nombre de nuestros hijos?

Que me sé tu vida entera aun cuando hemos conversado pocas veces.

Que visite el lugar donde viviremos y para no adelantarme tanto, que ya imagino la ropa que me pondré el día en que conozca a tus papis…

No bastan las veces que mirándote de reojo mojé mis labios luego de responder indiferente a una pregunta tuya que ni siquiera entendí?

Me gustas.

Pero es solo eso.

Así que no te asustes por lo que acabas de leer.

No te rías, tampoco corras. 

Reconozco que he sido muy sincera, pero todavía no hemos comenzado nada así que no me gustaría espantarte antes de tiempo.

Me gustas, pero no pienso decírtelo directamente.

Lo más probable es que este papel quede bien escondido en el cuaderno que guardo bajo el colchón.

Quizás después de esto, lo único que llegue a ti sea a través de una pantalla de computador… 

"Hola, como estuvo el día?"

— hace 1 año
Mentiras.

Mentiras.

Frases a medio fabricar, suposiciones, ilusiones ópticas (por el color de las letras), locura receptiva, otras frases casi fabricadas, un beso.

Mentiras.

Es el etéreo juego de palabras que hace revolotear a los adormecidos pajaritos (más parecidos a murciélagos que a mariposas) que habitan mi estómago.

Es una muralla alegórica de mediana altura, (quizás para ironizar mi estatura) en la que no cualquier grafitero dibuja.

La señorita es exquisita, aunque no por eso menos tonta; se equivoca. Eligiendo al azar a los “artistas” frustrados, que no hacen más que bosquejar erróneamente las excepciones que con suma impaciencia ella rezó al distinguirlos.

Mentiras…

que no se disuelven con agua caliente.

De esas que no salen con la maravilla de vanish ni menos con la eficiencia de míster músculo.

Son como la grasa que a pesar del ejercicio se rehúye a salir antes del verano.Mentiras. Ocultas en aquella muralla y en la mirada de los malditos grafiteros que dibujaron con color todo lo que ahora se vuelve para mi, blanco y negro.

— hace 1 año
Camina por la Alameda con paso acelerado, casi botando a los demás, que como ella, parecen idos. 
Tiene una expresión confundida, que va disminuyendo de a poco, a medida que avanza.
Sus ojos son como bolsas antiguas y resecas, marcados por ese “no se que” de la experiencia. Labios como una ostra tímida que abre y cierra al compás de alguna música interior llena de recuerdos; eso lo sé porque su cara lo representa.
Tiene rasgos toscos, casi violentos; expresiones invadidas por el rechazo.
Un maquillaje sobrecargado que intenta esconder la edad, o la trayectoria quizás. 

Sigue caminando pero con mas intensidad, asemejándose a una yegua trastornada que acaba de soltarse. Sus piernas, marcadas por alguna pichanga adolescente, ahora no calzan con esos gigantes tacos que parecen tener pilas de tanto que suenan. Que decir del vestido floreado que esta a punto de estallar con tanta protuberancia falsa, fiada hace meses en alguna calle clandestina. Y por ultimo, su morral ochentero, que se me hace un tanto misterioso. Es como una caja de Pandora pero con cientos de objetos femeninos que lo acompañan desde hace un par de años. Un labial rojo intenso con el que marco un montón de escenas románticas y novelescas en algún mirador santiaguino. Una ladysan manzanilla, puesta ahí, solo por ironía, porque obviamente jamás le servirá. Un condón barato que espera ser usado con la confianza de alejar cualquier bicho raro, ¡Hay que prevenir! . Un espejo chiquito, que refleja las ansias de juventud y belleza, uno que se extingue a medida que el tiempo pasa. Y finalmente, imagino en aquel morral, la esencia de un traje blanco, los sueños de una “loca aventurera” que lleva el vestido en la cartera con la inocente esperanza del amor verdadero.

Sigue caminando pero ahora mas lento, tratando de parecer sensual. Lleva un chicle en la boca que al parecer quiere mostrar y juega con su pelo rojo teñido que sinceramente no parece mas que paja mojada.

Es de noche y para en una esquina solitaria, junto al paradero menos concurrido de Estación Central.  Sonríe amplia mente cuando frente a ella, para un auto negro antiguo y desde el interior un hombre guapo, visto en propagandas políticas le dice que suba mi amor, que está feliz de verla nuevamente …

Camina por la Alameda con paso acelerado, casi botando a los demás, que como ella, parecen idos. 

Tiene una expresión confundida, que va disminuyendo de a poco, a medida que avanza.
Sus ojos son como bolsas antiguas y resecas, marcados por ese “no se que” de la experiencia. Labios como una ostra tímida que abre y cierra al compás de alguna música interior llena de recuerdos; eso lo sé porque su cara lo representa.
Tiene rasgos toscos, casi violentos; expresiones invadidas por el rechazo.
Un maquillaje sobrecargado que intenta esconder la edad, o la trayectoria quizás. 
Sigue caminando pero con mas intensidad, asemejándose a una yegua trastornada que acaba de soltarse. Sus piernas, marcadas por alguna pichanga adolescente, ahora no calzan con esos gigantes tacos que parecen tener pilas de tanto que suenan. Que decir del vestido floreado que esta a punto de estallar con tanta protuberancia falsa, fiada hace meses en alguna calle clandestina. Y por ultimo, su morral ochentero, que se me hace un tanto misterioso. Es como una caja de Pandora pero con cientos de objetos femeninos que lo acompañan desde hace un par de años. Un labial rojo intenso con el que marco un montón de escenas románticas y novelescas en algún mirador santiaguino. Una ladysan manzanilla, puesta ahí, solo por ironía, porque obviamente jamás le servirá. Un condón barato que espera ser usado con la confianza de alejar cualquier bicho raro, ¡Hay que prevenir! . Un espejo chiquito, que refleja las ansias de juventud y belleza, uno que se extingue a medida que el tiempo pasa. Y finalmente, imagino en aquel morral, la esencia de un traje blanco, los sueños de una “loca aventurera” que lleva el vestido en la cartera con la inocente esperanza del amor verdadero.
Sigue caminando pero ahora mas lento, tratando de parecer sensual. Lleva un chicle en la boca que al parecer quiere mostrar y juega con su pelo rojo teñido que sinceramente no parece mas que paja mojada.
Es de noche y para en una esquina solitaria, junto al paradero menos concurrido de Estación Central.  Sonríe amplia mente cuando frente a ella, para un auto negro antiguo y desde el interior un hombre guapo, visto en propagandas políticas le dice que suba mi amor, que está feliz de verla nuevamente …
— hace 1 año
El tiempo retrocede 18 años.Él esta embobado, un poco loco, como si su vida fuera a cambiar. Hace una promesa frente a ella y jura que jamás la dejara sola. La besa en la frente, la atrae contra su pecho y llora de alegría.
El tiempo retrocede 16 años.Él, la toma de la mano y salen a pasear juntos. Ella sonríe entendiendo poco y él está orgulloso, muy feliz. Le dice que la ama y que es lo más importante en su vida, mientras la niña juega distraída y da vueltas por el pasto. 
El tiempo retrocede 10 años y la niña se esconde cuando él llega del trabajo, es el juego de todas las noches. Si él la encuentra, el regalo es un abrazo. Un cómo te fue. Él le trae chocolates, dulces, historias.
El tiempo retrocede cinco años y él quiere abrasarla pero ella reclama. Parece que ya no le gusta esconderse y hace tiempo que olvido las caminatas y los paseos a la plaza. Ahora él le dice pocas veces que la quiere, porque cuando lo hace ella se ríe y se va. De un día a otro comienzan los gritos, las discusiones y los llantos. Ella no entiende porque no puede salir o tener amigos. Trata de persuadirlo pero él dice que quiere cuidarla. Ella comienza a guardar rencores.
El tiempo retrocede un año.Ya no se miran, comparten apenas unas palabras. Su relación es monosílaba. Él parece indiferente y enojado. Ella compite por ganar el puesto. La niña (no tan niña) sigue peleando pero esta vez para ella los gritos son diferentes, le causan otra cosa. No los olvida.  Los revive cada noche. Despierta llorando.Para la niña las malas palabras quedan en el aire,las vuelve a sentir cada vez que respira.
El tiempo se estanca y ella se da cuenta que es imposible retrocederlo. Que las plazas, los juegos, los chocolates, los abrazos y los te quiero ya no volverán. Ella llora y no entiende en qué momento dejo de ser niña. O en qué momento dejo de serlo de la mano de él. Tiene miedo y piensa que quizás no es tan bueno crecer (aunque eso es lo que siempre quiso). Se siente un poco culpable y tiene ganas de ir a esconderse. Pero se arrepiente. Él, probablemente llegara enojado, sin saludar a nadie y ni siquiera note que ella no está.
Ella sigue llorando, sintiéndo que no hay un hombre más importante.
Sabe que no puede seguir haciéndose la tonta, porque todo le importa mucho más de lo que demuestra. Debe reconocer que se engaña solo para que la herida no duela tan fuerte. Y es que sin saberlo son uno solo, lo comparten todo. Como si fueran cortados por la misma tijera.Ella vuelve a darle vuelta a sus recuerdos, piensa un poco y se da cuenta que los 18 años que lleva en el cuerpo no son de ellas sino de él. Porque increíblemente ella no siente, llora, se enoja ni sonríe, si él no lo hace…
(…)
 
Pd: Te amo, tanto tanto; aunque hace mucho tiempo no lo diga.

El tiempo retrocede 18 años.
Él esta embobado, un poco loco, como si su vida fuera a cambiar. Hace una promesa frente a ella y jura que jamás la dejara sola. La besa en la frente, la atrae contra su pecho y llora de alegría.

El tiempo retrocede 16 años.
Él, la toma de la mano y salen a pasear juntos. Ella sonríe entendiendo poco y él está orgulloso, muy feliz. Le dice que la ama y que es lo más importante en su vida, mientras la niña juega distraída y da vueltas por el pasto. 

El tiempo retrocede 10 años y la niña se esconde cuando él llega del trabajo, es el juego de todas las noches. Si él la encuentra, el regalo es un abrazo. Un cómo te fue. Él le trae chocolates, dulces, historias.

El tiempo retrocede cinco años y él quiere abrasarla pero ella reclama. Parece que ya no le gusta esconderse y hace tiempo que olvido las caminatas y los paseos a la plaza. Ahora él le dice pocas veces que la quiere, porque cuando lo hace ella se ríe y se va. De un día a otro comienzan los gritos, las discusiones y los llantos. Ella no entiende porque no puede salir o tener amigos. Trata de persuadirlo pero él dice que quiere cuidarla. Ella comienza a guardar rencores.

El tiempo retrocede un año.Ya no se miran, comparten apenas unas palabras. Su relación es monosílaba. Él parece indiferente y enojado. Ella compite por ganar el puesto. La niña (no tan niña) sigue peleando pero esta vez para ella los gritos son diferentes, le causan otra cosa. No los olvida.  Los revive cada noche. Despierta llorando.
Para la niña las malas palabras quedan en el aire,las vuelve a sentir cada vez que respira.

El tiempo se estanca y ella se da cuenta que es imposible retrocederlo. Que las plazas, los juegos, los chocolates, los abrazos y los te quiero ya no volverán. Ella llora y no entiende en qué momento dejo de ser niña. O en qué momento dejo de serlo de la mano de él. Tiene miedo y piensa que quizás no es tan bueno crecer (aunque eso es lo que siempre quiso). Se siente un poco culpable y tiene ganas de ir a esconderse. Pero se arrepiente. Él, probablemente llegara enojado, sin saludar a nadie y ni siquiera note que ella no está.

Ella sigue llorando, sintiéndo que no hay un hombre más importante.

Sabe que no puede seguir haciéndose la tonta, porque todo le importa mucho más de lo que demuestra. Debe reconocer que se engaña solo para que la herida no duela tan fuerte. Y es que sin saberlo son uno solo, lo comparten todo. Como si fueran cortados por la misma tijera.
Ella vuelve a darle vuelta a sus recuerdos, piensa un poco y se da cuenta que los 18 años que lleva en el cuerpo no son de ellas sino de él.
Porque increíblemente ella no siente, llora, se enoja ni sonríe, si él no lo hace…

(…)

 

Pd: Te amo, tanto tanto; aunque hace mucho tiempo no lo diga.

— hace 1 año
No sé

Traté …

Aunque apresurada, explicándole una y mil veces.

Con esas ganas locas y cacofonicas de ganar.Aún sabiendo que perdería …

Entendiendo de a poco lo que por miedo no hice antes.

Ya no fue …

Río ironica. Lloro desconsolada y vuelvo a reír.

Esta vez no aparecen los arcoiris,  pero si un iintenso dolor estomacal.

Quizás sean las mariposas. Puede que esten enfermas, un poco indispuestas.

Pudo ser …

Lo pienso frunciendo el ceño, mientras el dolor se agrava.

Los pajaritos son tontos y no saben controlarse.

Él Sonríe …

Maldito dolor que parece disminuir.

Extraños seres que vuelven a revolotear.

Pajaritos ilusos e indefensos que ya no parecen sufrir.

Él no habla …  

Y siento el vacio.

El eco de un grito.

Las locas ganas de que llueva para estar acorde con la ocasión.

No fue, Pudo ser. 

Él otra vez sonríe sin decir nada.Y yo …

pienso, que quizas cerrando los ojos y calmándome un poco, me anime y vuelva a tratar.

— hace 1 año
Elija usted el título

No, no me mire con esa cara, porque no estoy loca.

Mejor acompáñeme, no me deje sola. Entienda que sus mentiras esta vez no quieren irse.

No, no pretenda hacerse el tonto, porque los dos tenemos claro que 

basta con mirar hacia los lados para saber que ya no hay nada que hacer.

Tampoco se ponga triste.

Quizás esto debía pasar.

Las cartas fueron tiradas hace un buen rato.

Dicen que es el destino.

No, no se sienta mal.

Estoy riendo después de tanto llorar, así que probablemente aparezca un arcoíris.

Si usted me deja mirarlo por un buen rato, le prometo que seré sincera. 

A lo mejor luego de tanto intentarlo, yo me convenza y le diga la verdad.

No, no me mire con esa cara, porque no estoy loca.

Mejor siéntese y explíqueme que le hice. Sea claro.

Recuerde que fue usted el que me hizo experta en banalidades.

Y es hora de merecer una que otra coherencia. 

No, tranquilo, que los tiritones son normales.

jajaja

Sí, la risa también.

Debe tener claro lo nerviosa que me pongo en estos momentos.

Tratare de no interrumpirlo.

Hable.

Estoy ansiosa.

Pero espere, no olvide que si por casualidad ve usted alguna lagrima, 

no debe preocuparse.

Son las replicas del arcoíris.

Las gotas estancadas de alguna pena escondida.

Se lo diré por última vez.

No me mire con esa cara, porque no estoy loca. 

No me mire así, porque esta vez no respondo.

Y usted sabe muy bien que eso, no nos conviene a ninguno de los dos.

— hace 1 año